Aula Inclusiva y Metodología Pedagógica


AULA INCLUSIVA Y METODOLOGÍA PEDAGÓGICA


En el Ecuador y en gran parte del mundo la educación es un derecho que ejercen los ciudadanos en igualdad de oportunidades y condiciones que a su vez satisfaga las necesidades educativas comunes a todos sus estudiantes. En el anterior programa de educación, en este país, la educación tenía falencias deshumanizantes cuando se categorizaba en dos estamentos o segmentos. Sin embargo, el gobierno actual, tomando en cuenta que la educación debe ser inclusiva, diversa y con derecho universal, reformó el programa unificándolo. Eliminó de esta manera los dos estamentos: los “normales” (aquellos que no tenían discapacidad) y los “especiales” (aquellos que si tenían alguna discapacidad psicológica, o física) Éstos últimos tenían centros especializados para su educación por lo tanto no convivían con sus semejantes. Ahora todo ha cambiado. Ambos grupos pueden y deben convivir, conocer, aprender en una misma aula-clase sin discriminación alguna. Esto dio origen a la educación inclusiva donde deja atrás a la “homogeneidad” de grupo y da paso a la “heterogeneidad” del grupo respetando a la diversidad y poniendo más énfasis en los individuos en situación de riesgo y que estaban excluidos en el anterior programa de educación. Ahora se los prepara e integra a la comunidad como un miembro productivo promovedor de cambios. Con la educación inclusiva, los docentes están en formación continua para saber manejar el aula con estudiantes que poseen necesidades especiales manteniendo un currículum básico y no olvidando que éste es flexible para las necesidades de sus estudiantes, incentivando a la participación individual, preparándolos para que enfrenten los problemas de la vida. Otro factor importante es la participación de la familia y de la comunidad con el objetivo que éstos conozcan y sean partícipes del desarrollo de sus hijos. Todo esto se conoce como calidad educativa.

Sin embargo, la inclusión significa acoger a todos (estudiantes y ciudadanos) en las escuelas y en las comunidades. La inclusión implica desterrar las etiquetas, sin renunciar a los apoyos necesarios, ni a los servicios que deben proporcionarse en las aulas integradas. Incluir, como señala (Narodowski, 2008, p.4)

Además de que busca la participación de todos sus miembros, para que no existan barreras u obstáculos que impiden el desarrollo del aprendizaje. La inclusión valora al prójimo, respeta la actitud individual y sobre todo cultiva prácticas como la solidaridad y tolerancia que son incluyentes por esencia.

Una escuela inclusiva exitosa no solo mejora los resultados de aprendizaje en la población estudiantil. Ante todo promueve su desarrollo integral dando el mismo valor tanto al aprendizaje como a la felicidad y a la actitud creativa y crítica de sus estudiantes. Una escuela inclusiva “se caracteriza por reconocer la existencia de la diversidad, promover la interrelación entre sus miembros y generar un amplio espacio para el intercambio de conocimientos entre ellos” (Arnaiz, 2003). Además debe promover un sentido de pertenencia al establecimiento educativo, tanto de la comunidad como del estudiantado. Además debe promover, para que en el hogar, los padres se involucren en la formación de sus hijos.

La autoridad del establecimiento educativo debe involucrarse en el desarrollo y promoción de estrategias que sinteticen con las necesidades especiales de sus estudiantes, generando un apoyo a la inclusión y diversidad. Una escuela inclusiva tiene que elaborar programas que aseguren la permanencia y continuidad del estudiante hasta que termine el ciclo escolar. Estos programas deben formar parte de una red escolar integrada y articulada para consolidad la inclusión educativa.

Para Pere Pujolás un aula inclusiva es “aquella en la que pueden aprender, juntos, alumnos diferentes”, es decir, un espacio donde puedan convivir de manera armónica aquellos estudiantes que requieran atención especial, con alguna discapacidad ya sea física o psicológico en donde la manera de enseñar es distinta en comparación de los demás compañeros.

La tarea no es fácil. Exige el desarrollo de programas y la elaboración de una metodología de la enseñanza que no solo erradique los viejos hábitos de una educación excluyente, sino que adquiera raíces que garanticen su permanencia en el futuro. Hay que entender que la metodología marca objetivos y crea protocolos o procedimientos para alcanzarlos con eficacia y eficiencia (Fernández & Francia, 1995). El conjunto de protocolos o procedimientos racionalmente planificados, forman el cuerpo de estrategias pedagógicas en donde el documento “Intervención educativa en el aula inclusiva” menciona que: “La utilización de diversas estrategias va a permitir al profesor generar tareas y actividades en las que todos los alumnos tengan posibilidad de participación, a la vez que fomentará la cohesión del grupo de aula y el aprendizaje cooperativo”


De ahí que, una misma escuela puede tener más de una estrategia según la actividad (deportes, laboratorios, idiomas…) que vaya a desarrollar. Tanto la estrategia como los métodos tienen su propia técnica y juntos constituyen los recursos para la enseñanza. Entre ellas tenemos: grupos de aprendizaje cooperativo, centros de interés, proyectos, contratos, entre otros.

Según señala Jarrett (1999) el aprendizaje cooperativo es “una de las claves en las que se asientan las aulas inclusivas, al permitir la acomodación/adaptación de estudiantes con diferentes niveles y habilidades, aportando cada uno su talento, destreza o conocimiento para lograr el éxito del grupo”


Los centros de interés son recopilaciones de material para un objetivo específico, donde los alumnos pueden trabajar con los diferentes recursos que allí se encuentran para desarrollar, crear o realizar una tarea, en relación a su propio ritmo de trabajo. Además constituye una buena estrategia para atender las necesidades de apoyo de alumnos específicos, mientras en resto del grupo trabaja de manera autónoma.

Los proyectos PIENSA son estudios en profundidad en los que los alumnos exploran e investigan sobre un tema concreto (Intervención educativa en el aula inclusiva)

Los contratos son acuerdos que se establecen entre el alumno y el profesor sobre qué tarea se va a realizar, el nivel de desarrollo de la misma y el grado de compromiso entre ambos. Este tipo de estrategia permite al alumno desarrollarse en distintas modalidades por ejemplo: clarificar sus expectativas, usar sus inteligencias múltiples, asumir la responsabilidad en su propio aprendizaje, entre otros.

Los docentes de una escuela inclusiva y diversa deben exigirse para estar preparados para conseguir que sus estudiantes logren culminar con éxito los niveles primario y secundario. Uno de los métodos de mayor éxito es el constructivismo donde el maestro dirige y conduce para que sea el propio escolar el que construya su aprendizaje de acuerdo a sus necesidades y preferencias. Los demás métodos como el Conductismo, Cognitivismo están quedando relegados porque no se acomodan a las exigencias actuales, mientras que el Conectivismo es un método de enseñanza que está en proceso de implementación y avanza paralelamente al desarrollo de los medios digitales.


Referencias bibliográficas
----, (s.f). Métodos pedagógicos. Recuperado de:   http://www.conocimientosweb.net/portal/article292.html

----, (s.f). Intervención educativa en el aula inclusiva. Recuperado de: http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/72/cd/curso/pdf/3.pdf
Arnaiz, P. (2003). Educación inclusiva: una escuela para todos. Málaga: Aljibe.
Fernández, J. D. & Francia, A. (1995). Animar como humor, aprender riendo, gozar educando. Madrid: CCS.
Gallego, C. (s.f). Metodología educativa. Recuperado de: https://es.scribd.com/doc/93417833/metodologia-educativa
Pere, M. (2006). Aulas inclusivas y aprendizaje cooperativo. Recuperado de: http://www.unizar.es/cce/atencion_diversidad/ap%20cooper.pdf
 


 

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